Banco Provincia

24 JUL 2026

Aceleración de la mora, ¿por aumento de las cuotas o por baja de ingresos?

Semana Económica N°942 | Del 20 al 24 de julio de 2026

El aumento de la mora es un fenómeno generalizado entre provincias, grupos etarios y géneros. Lo extendido del asunto refleja que obedece más a factores macroeconómicos comunes para la población -pérdida de poder adquisitivo, destrucción de puestos de trabajo y aumento de costos fijos por encima del promedio de los precios- que a situaciones individuales.

Para reforzar esto, analizamos la evolución del stock de crédito de los 4 millones de personas que entraron en situación irregular entre junio de 2024 y mayo de 2026. Para empezar, tenemos que 3 de estos 4 millones tenían deudas hace dos años, pero estaban al día: así, un primer dato es que el 75% de los “nuevos irregulares” son en realidad “viejos deudores”.

Asimismo, 1 de los 3 millones de personas que entraron en situación irregular lo hicieron con un stock de deuda que no aumentó en términos reales: sus pasivos se mantuvieron constantes, pero frente a posibles caídas de sus ingresos -o, mejor dicho, de su capacidad de pago- quedaron en situación irregular.

En el mismo sentido, 850 mil personas que pasaron de situación “regular” a “irregular” tuvieron un incremento de la deuda menor que el promedio de las personas humanas (100% en términos reales). En estos casos, el escenario pareciera ser similar: las complicaciones para enfrentar los compromisos respondieron más a una pérdida de la capacidad de pago que a un incremento de las cuotas. Sumando ambos grupos, tenemos que más de 2 de cada 3 personas que tenían préstamos al día en 2024 y presentan atrasos en la actualidad no lo hicieron por un aumento del crédito, sino más bien por una pérdida de ingresos reales.

En contraste, vale notar que 1,2 millones de personas que quedaron en situación irregular más que duplicaron sus deudas en términos reales en los últimos dos años. En estos casos, producto del incremento paulatino de la demanda de crédito -en lugar de ser un salto de una sola vez-, el comportamiento también pareciera reflejar la búsqueda por sostener el consumo en un contexto de caída de ingresos, aunque en este universo el incremento de la cuota también tuvo impacto.

Aunque un problema macroeconómico se resuelve con políticas macroeconómicas, desde el Banco Provincia lanzamos el programa Ponete al Día: para quienes tengan mora mayor a 90 días, la tasa de refinanciamiento es de 31% nominal anual a 72 meses de plazo. En la misma clave, hay planes especiales con tarjeta de crédito: tasas de 41% en 60 cuotas mensuales. En el primer semestre del año, se lograron más de 75.000 acuerdos por 281.000 millones de pesos, triplicando este tipo de operaciones en relación con la primera mitad del año pasado.

Aceleración de la mora, ¿por aumento de las cuotas o por baja de ingresos?

El aumento de la irregularidad de cartera en entidades financieras y no financieras responde a un problema macro. Prueba de ello es lo generalizado y amplio del asunto: por caso, la morosidad se incrementó en absolutamente todas las provincias del país, tanto aquellas donde creció la producción como en las que cayó. En el mismo sentido, los impagos aumentaron en todos los grupos etarios: +6 p.p. entre los mayores de 65 años y casi 15 p.p. entre los menores de 25 para el período noviembre 2023- mayo 2026. Situación similar se verifica entre varones y mujeres (+12,2 p.p. y +11,2 p.p.). Sin diferencias entre grupos poblacionales, un fenómeno tan extendido no puede obedecer a situaciones particulares.

El fenómeno generalizado no solo se extiende entre tipos de deudor, sino que también alcanza a los distintos acreedores: medida como porcentaje del total prestado, la mora de personas humanas se quintuplicó en los bancos en los últimos dos años y medio (de 3 a 15%), se cuadruplicó en las fintech (de 5,7% a 24,5%) y se multiplicó por 3,5 en tarjetas de consumo y retail (de 10,5% a 36,4%). Por su parte, las financieras tradicionales y otros acreedores no bancarios se multiplicaron por 2,5, pasando de 17,5% a casi 43%. El único caso de “niveles moderados” continúan siendo las terminales automotrices (2,9% a fines de 2023 y 4,2% a mediados de 2026), donde las garantías prendarias atenúan el impago, que de todos modos se multiplicó por 1,5 en el período.

La insuficiencia de ingresos, sea por caída del poder adquisitivo, destrucción de puestos de trabajo o incremento de los gastos fijos por encima del promedio es el principal factor explicativo de esta dinámica. Planteado este escenario de “causas comunes”, ¿tiene sentido incorporar al crecimiento de 160% en términos reales del stock agregado de crédito a las familias como otro factor explicativo del salto de la irregularidad?

Para esto, analizaremos la trayectoria de endeudamiento de los 17,15 millones de personas que tenían algún tipo de deuda en julio de 2024: si la mayoría incrementó sus pasivos y dejó de pagar, entonces, la respuesta sería positiva. Pero, ¿qué dicen los números?

Para empezar, tenemos que, de los 17,15 millones arriba mencionados, 13,95 millones estaban al día en julio 2024, mientras que 3,2 millones estaban en situación irregular. Considerando que en la actualidad más de 7 millones de personas presentan atrasos, tenemos que 4 millones “cayeron” en este estado en los últimos dos años. De estos, 3 de cada 4 ya tenían créditos abiertos en el primer semestre de 2024, en tanto que 1 solo ingresó al sistema en el período. Deudores viejos, problemas nuevos.

De los “nuevos irregulares”, 1 millón de personas que no incrementaron su deuda pasaron de estar al día a mediados de 2024 a presentar atrasos en la actualidad: dicho de otra manera, no dejaron de pagar por un aumento de los compromisos -que se mantuvieron estables-, sino por una caída de los ingresos -o, mejor dicho, de la capacidad de pago-.

En simultáneo, 850 mil personas que incrementaron su deuda menos de 100% en términos reales también cayeron en situación irregular en los últimos dos años. Con estos números, casi 2 de cada 3 personas que tenían deudas al día a mediados de 2024 y están en mora en la actualidad, no tuvieron un aumento “descomunal” de sus obligaciones -es decir, no por encima de la media del sistema-.

En contraste, 1,2 millones de personas que pasaron de “cumplir” a “incumplir” sí incrementaron
sensiblemente su stock de deuda, y en estos casos (poco más de un tercio del total) las mayores
obligaciones pueden explicar parte del deterioro de su situación crediticia.

Dicho esto, vale notar que el escenario cambia cuando analizamos por tamaño de deuda en lugar de hacerlo por cantidad de personas: en este caso, 2 de cada 3 pesos del saldo irregular se explicaron por usuarios que incrementaron sus pasivos. No obstante, en este caso hay un sesgo importante: quienes obtuvieron más financiamiento pasaron a representar un porcentaje mayor de la cartera total en detrimento de quienes mantuvieron su stock de deuda, que, producto del avance agregado, representan ahora un porcentaje menor del total. Por lo tanto, el análisis a nivel cantidad de personas es más enfático para las conclusiones. Así, podemos afirmar que el salto de la mora se explicó más por problemas de ingresos que por incrementos de las cuotas: 2 de cada 3 personas que entraron en situación irregular lo hicieron con obligaciones que no eran “sustancialmente” mayores que las de dos años atrás.

Pasado este análisis, tiene sentido mirar cómo evolucionó el stock de deuda promedio de “los nuevos irregulares”: esto nos permitirá precisar si el aumento de la deuda se explica por nuevas compras (comportamiento agresivo) o si, por el contrario, obedeció a niveles de consumo similares en un contexto de menores ingresos (comportamiento defensivo).

En primer lugar, tenemos que 1 millón de personas entraron en situación irregular con un stock de deuda que se redujo, pasando de 1,3 millones de pesos a mediados de 2024 a 1 millón de pesos en mayo 2026 (expresado en valores constantes). Así, con menores pagos frente a menores obligaciones, el resultado es claro: insuficiencia de ingresos en un contexto de probable retracción de la demanda.

En el segundo grupo, que abarca a las 850 mil personas que entraron en mora con aumento de exposiciones menores que la media (+100% real), se verifica que los pasivos promedio pasaron de 1,2 millones de pesos a 1,7 millones. En estos casos, se observa que el incremento del stock fue paulatino, y sobre todo que antecedió a la caída en situación irregular. Por lo tanto, también podemos asumir que el problema respondió más a una contracción de ingresos -o aumento de costos fijos por encima del promedio- que a “nuevas compras”.

En el último grupo, donde la deuda más que se duplicó en términos reales, tenemos que el stock promedio saltó de 3,5 millones de pesos en junio de 2024 a 7,7 millones en mayo 2026. En este caso, se repite el incremento progresivo en la previa de la entrada en morosidad, de modo que, aun cuando estas personas quizás quedaron en situación irregular por incremento de las cuotas, sus comportamientos también muestran un patrón más defensivo que agresivo.

Antes de cerrar, vale destacar que, si bien un problema macroeconómico se resuelve con políticas macroeconómicas, desde el Banco Provincia lanzamos el programa Ponete al Día, buscando brindar alivio financiero para las familias mediante reducción de tasas y estiramiento de plazos. Concretamente, para quienes tengan mora mayor a 90 días, la tasa de refinanciamiento es de 31% nominal anual a 72 meses de plazo para quienes tienen afectados más del 50% de sus ingresos. En la misma clave, hay planes especiales con tarjeta de crédito: tasas de 41% en 60 cuotas mensuales. En este caso, la tarjeta permanece operativa por el margen disponible. Por último, el Banco flexibilizó las condiciones para excombatientes de Malvinas y trabajadoras de casas particulares.

En este contexto, en el primer semestre del año, se lograron más de 75.000 acuerdos por 281.000 millones de pesos, triplicando este tipo de operaciones en relación con la primera mitad del año pasado.

Para concluir, podemos sostener que la aceleración de la mora obedece más a la insuficiencia de ingresos que al aumento del crédito: es el resultado de un proceso vicioso de pérdida de poder adquisitivo y puestos de trabajo, más que una consecuencia no deseada de la expansión del crédito. Más del 60% de las personas que entraron en situación irregular tuvieron un incremento del stock de deuda por debajo de la media: solo 1 millón del total de 7 millones de personas con atrasos en sus pagos en la actualidad, ingresó en este estado en los últimos dos años producto de un aumento de las cuotas por encima del promedio.


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