La semana estuvo dominada por una escalada significativa del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que a diferencia de la semana previa sí se trasladó con fuerza a los mercados de riesgo global. Estados Unidos sostuvo ataques contra Irán durante cinco jornadas consecutivas, alcanzó un buque petrolero cerca de la principal terminal de exportación iraní y Teherán respondió atacando bases estadounidenses en Kuwait y Jordania, en un contexto de señales contradictorias sobre la continuidad de la navegación por el estrecho de Ormuz. El resultado fue un nuevo salto pronunciado en los precios de la energía (WTI +15,5%, Brent +15,9%) que esta vez sí encontró correlato en el resto de los activos de riesgo: el S&P 500 retrocedió 1,6%, el Nasdaq 2,9% y el VIX trepó 24,9%, mientras los mercados emergentes sufrieron una caída considerablemente mayor (EEM -5,4%).
En el plano monetario estadounidense, las señales continuaron siendo mixtas. Los precios al consumidor de jun-26 mostraron su primera caída en seis años y la inflación núcleo se mantuvo estable, lo que en principio debería aliviar la presión sobre la Reserva Federal. Sin embargo, el shock petrolero reintrodujo riesgo inflacionario hacia adelante, y el mercado pasó a asignar una probabilidad del 54% a una suba de tasas en sep-26, en un cambio relevante respecto de las expectativas previas. A esto se sumaron declaraciones de Kevin Warsh advirtiendo sobre la nula tolerancia de la Fed a una inflación elevada. Los rendimientos de los Treasuries, no obstante, cedieron levemente en toda la curva, en una dinámica más asociada a la búsqueda de refugio que a la trayectoria esperada de tasas.
En el plano local, la semana combinó señales macro favorables con un contexto externo más adverso. El IPC de jun-26 confirmó la tercera desaceleración consecutiva de la inflación, ubicándose en 1,9% mensual y por debajo tanto del dato de may-26 como del pronóstico del REM, con la núcleo cediendo a 1,6%, su menor registro desde jul-25. En paralelo, el Gobierno avanzó en la ejecución de su estrategia de financiamiento: colocó el nuevo Bonar 2029 (AO29) por un total cercano a USD 650 millones entre ambas ruedas, logró un rollover de 183% en la licitación de pesos y adelantó lineamientos concretos para la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Sin embargo, el resultado fiscal de jun-26 mostró el tercer déficit primario de la gestión y el primero registrado fuera de un mes de diciembre, lo que derivó en un incumplimiento de la meta fiscal semestral acordada con el FMI.
El deterioro del contexto externo terminó pesando más que las noticias locales sobre los precios de los activos argentinos. Los bonos soberanos en dólares revirtieron la tendencia de compresión de las últimas semanas, con rendimientos que se ampliaron entre 10 y 19 puntos básicos a lo largo de toda la curva. La curva en pesos mostró un comportamiento más heterogéneo, sostenida en el tramo corto por la confirmación del proceso de desinflación, pero con el tramo largo cediendo terreno. El Merval acompañó la corrección global con una caída generalizada, en la que el sector energético fue la única excepción relevante gracias al salto del petróleo. Hacia adelante, el seguimiento continuará centrado en la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre la energía y el apetito de riesgo global, en la ejecución de los desembolsos multilaterales previamente comprometidos y en el resultado de la próxima licitación del Tesoro, que deberá renovar un monto significativo de vencimientos ligados al tipo de cambio.
Deuda Hard Dollar
Los Globales cerraron la semana con caídas generalizadas, más pronunciadas en el tramo largo (GD41 y GD46, ambos -0,6%) que en el tramo corto (GD29 -0,2% y GD30 -0,1%). En rendimientos, el movimiento fue de ampliación en toda la curva, con GD29 sumando 19 puntos básicos, GD30 13 puntos y el resto de la curva entre 10 y 11 puntos básicos, revirtiendo la tendencia de compresión que había caracterizado las semanas previas. El movimiento resultó consistente con el deterioro del contexto externo para los activos emergentes, en un marco en el que la deuda soberana en dólares no logró desacoplarse de la corrección observada en el equity global y en los mercados emergentes en su conjunto.
El desarrollo local más relevante fue la colocación del nuevo Bonar 2029 (AO29) anunciado la semana anterior. En la primera rueda, el Mecon adjudicó USD 499 millones a una tasa de 8,12% TNA, con un ratio de cobertura de 2,1 veces, cortando apenas por encima del nivel al que cotizaba el comparable AN29 en el mercado secundario. En la segunda vuelta, destinada a inversores por adhesión, se colocaron USD 150 millones adicionales con un ratio de cobertura de 1,8 veces y un prorrateo del 54%, completando así la primera colocación del nuevo instrumento.
En el plano fiscal, el resultado de jun-26 introdujo un matiz relevante para el seguimiento de la sostenibilidad de la deuda. Nación registró un déficit primario de $0,70 billones, el tercero de la gestión y el primero en un mes distinto a diciembre, explicado por un gasto que creció 3,1% real interanual frente a ingresos que cayeron 8,4% real en el mismo período. Con este resultado, el superávit primario acumulado del primer semestre, neteando ingresos por privatizaciones conforme a la metodología del acuerdo con el FMI, quedó $0,57 billones por debajo de la meta comprometida. No se anticipan consecuencias inmediatas sobre el cronograma de desembolsos del organismo, dada la magnitud relativamente acotada del desvío, aunque el dato amerita seguimiento en los próximos meses.
Los bonos provinciales mostraron un comportamiento más resiliente que los soberanos, con un promedio levemente positivo (+0,1%) encabezado por RIF25 (+1,3%) y BC37D (+0,6%), mientras que los BOPREAL cedieron en promedio 0,2%, con mayor debilidad relativa en los tramos más largos de la serie (BPOA8 -0,4%, BPOB8 -0,3%). Hacia adelante, el foco continuará puesto en la evolución del conflicto en Medio Oriente como principal factor de riesgo exógeno, en la materialización de los desembolsos garantizados por los organismos multilaterales anunciados la semana previa, y en el desempeño del AO29 en el mercado secundario como referencia para la demanda de instrumentos en dólares emitidos bajo legislación local.

Deuda en Pesos
La curva CER mostró un comportamiento dispar entre tramos, con una suba promedio apenas positiva (+0,1%) que resultó de una notable disparidad entre el tramo corto y medio, ambos con ganancias moderadas (+0,1% y +0,4% respectivamente), y el tramo largo, que retrocedió 0,7% arrastrado por PARP (-1,0%) y especialmente CUAP (-2,3%). El comportamiento del tramo largo contrastó con la fortaleza relativa de los plazos más cortos, en un contexto en el que la confirmación del proceso de desinflación no alcanzó para sostener la demanda en toda la curva, posiblemente afectada por el aumento de la volatilidad global y el consecuente ajuste en las primas de duration.
El dato de inflación de jun-26 reforzó la narrativa de desaceleración que venía anticipando el REM. El IPC nacional se ubicó en 1,9% mensual, 10bps por debajo del pronóstico y 20bps menos que el registro de may26, perforando el umbral de 2,0% por primera vez desde ago-25. La núcleo cedió a 1,6%, su menor nivel desde jul-25, con el rubro Alimentos desacelerándose a 1,3%. El dato había sido anticipado parcialmente por el IPC de la Ciudad de Buenos Aires, que también marcó una tercera desaceleración consecutiva. Con estos precios, la inflación breakeven implícita en la curva de tasa fija se ubicó en niveles inferiores a los proyectados por el REM para los próximos meses, lo que sugiere que el mercado continúa incorporando una trayectoria de desinflación más optimista que la del consenso de los analistas.
La curva de tasa fija mostró un comportamiento más contenido que en semanas anteriores, con un promedio levemente negativo (-0,1%) y una TNA promedio que subió a 22,7% desde 21,6% la semana previa. El repunte de tasas se dio en un contexto de mayor exigencia de liquidez: la licitación del Tesoro logró un rollover de 183% sobre vencimientos, colocando $5,44 billones y rechazando posturas por $3,01 billones, con el 44% del monto adjudicado concentrado en la LECAP de nov-26. La operación estuvo acompañada por una absorción de liquidez del Central vía repo estimada en $4,2 billones, y elevó los depósitos del Tesoro en el BCRA hasta la zona de $8,3 billones. Se destacó además la colocación de USD 967 millones en instrumentos dollar linked, que llevó la tenencia estimada de privados en este tipo de activos a un máximo desde oct-25. La próxima licitación, el 29 de julio, enfrentará un desafío mayor, con vencimientos por $11,1 billones que incluyen Lelink por el equivalente a $6,0 billones al tipo de cambio actual.
En el plano institucional, el Gobierno precisó los lineamientos de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que contemplará un mandato único centrado en la estabilidad de precios, la prohibición del financiamiento al Tesoro incluyendo la emisión de letras intransferibles, y mayor independencia para sus autoridades.

Renta Variable
El Merval acompañó la corrección observada en los mercados globales y emergentes, con una caída de 2,4% en pesos y de 3,2% medido en dólares, revirtiendo la recuperación registrada la semana anterior. El movimiento estuvo en línea con el retroceso generalizado del equity internacional (S&P 500 -1,6%, Nasdaq -2,9%) y, en mayor medida, con la caída más pronunciada de los mercados emergentes en su conjunto (EEM -5,4%), en un contexto dominado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el consecuente repunte de la volatilidad implícita global.
La composición sectorial en dólares mostró una divergencia amplia, con el sector financiero como el más golpeado (-6,0%), seguido por real estate (-3,3%) y servicios de comunicación (-2,9%). La energía fue la única excepción relevante, con una suba de 2,8% en dólares, sostenida por el salto de los precios internacionales del petróleo derivado de la escalada bélica. Entre los papeles individuales en pesos, YPFD fue la única acción con desempeño positivo (+4,7%), mientras que BBAR (-6,9%), GGAL (-5,7%), CEPU (-5,5%) y BYMA (-5,2%) lideraron las pérdidas, en un comportamiento particularmente débil del sector financiero que contrastó con su desempeño de la semana previa.
Entre los ADRs, el patrón sectorial resultó consistente con el observado en los papeles locales: YPF (+4,4%) y BIOX (+2,0%) fueron las únicas excepciones positivas, mientras que BBAR (-7,8%), GGAL (-7,1%) y CEPU (-6,5%) encabezaron las caídas. En paralelo, YPF Luz, la unidad de generación eléctrica de YPF, presentó su solicitud para cotizar en la Bolsa de Nueva York, sumándose a la tendencia reciente de empresas argentinas que buscan listar en el exterior.
Hacia adelante, la agenda continuará condicionada por la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán y su impacto sobre los precios de la energía y el apetito de riesgo global, por la definición del rumbo de tasas de la Reserva Federal en un contexto de señales contrapuestas entre la desaceleración de la inflación y el riesgo inflacionario derivado del shock petrolero, y por la capacidad del mercado local de diferenciarse del deterioro externo en función de la ejecución del programa de financiamiento del Tesoro y la consolidación del proceso de desinflación.
