El contexto internacional mostró mayor cautela, en contraste con la moderación de días anteriores. Los principales índices de Estados Unidos retrocedieron (S&P 500 -1,4%, Nasdaq -2,1%, Dow Jones -0,8%), mientras los indicadores de volatilidad revirtieron el descenso previo (VIX +6,2%, MOVE +5,5%). El tramo largo de la curva de Treasuries continuó bajo presión, con el rendimiento a 30 años alcanzando su nivel más alto desde 2007, en un marco de creciente preocupación por la sostenibilidad fiscal estadounidense tras la superación de los USD 40 billones de deuda pública. El dólar se debilitó a nivel global (DXY -0,9%), cerca de mínimos de tres meses, en un contexto en el que la intervención del secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue interpretada como una medida de contención de corto plazo más que como una solución estructural. El oro, la plata y el bitcoin continuaron su tendencia alcista, mientras el petróleo subió con fuerza (WTI +5,7%, Brent +6,6%) ante el resurgimiento de tensiones en Medio Oriente, luego de un nuevo ataque en el estrecho de Ormuz y el anuncio de Washington de intensificar la presión económica sobre Irán.
En ese marco, los activos emergentes mostraron un comportamiento relativamente más resiliente que los desarrollados, con el EEM subiendo 0,8% y los índices de referencia de deuda emergente (EMB, CEMB) prácticamente estables. Los activos argentinos, sin embargo, no lograron beneficiarse de ese diferencial. El riesgo país volvió a subir, esta vez 60,5bps, hasta 535bps, ampliando el salto de la semana anterior y profundizando el desacople que ya venía observándose entre la deuda soberana local y sus comparables
regionales.
El deterioro de los precios de los activos locales convivió con una serie de datos macro de tono más bien constructivo. Nación registró un nuevo superávit primario en jul-26 ($2,96 billones, 0,9% del PBI acumulado), el intercambio comercial mostró el mayor superávit para un mes de julio desde que hay registro (USD 2.115 millones, con un acumulado de USD 16.080 millones en siete meses) y la actividad económica repuntó 0,8% mensual desestacionalizado en jun-26 tras dos meses de caída. La inflación mayorista, por su parte, desaceleró a 0,8% en jul-26, su nivel más bajo desde may-26. Ese conjunto de indicadores no impidió que la curva hard dollar , el tramo largo CER y buena parte del panel líder continuaran retrocediendo, lo que sugiere que el mercado está ponderando con mayor peso otros factores, entre ellos el salto reciente de la inflación minorista, el aumento del costo de fondeo en pesos y el deterioro de la confianza del consumidor, que cayó 1,1% mensual en ago-26 y se ubica 11,7% por debajo del nivel de dic-25.
El saldo semanal fue nuevamente negativo para el conjunto de los activos argentinos, aunque con matices respecto de la semana previa: los soberanos hard dollar y los BOPREAL profundizaron sus pérdidas, la curva CER mostró un empinamiento más marcado en el tramo largo, la tasa TAMAR registró un salto relevante y el Merval extendió su racha negativa en dólares, aunque a un ritmo menor que en la semana anterior. Hacia adelante, la atención continuará puesta en la evolución de las reservas internacionales, el resultado de las próximas licitaciones del Tesoro, la trayectoria de la inflación tras el quiebre de la tendencia desinflacionaria de jul-26 y la evolución de la tasa en pesos.
Deuda Hard Dollar
Los Globales profundizaron su retroceso, con una caída promedio de 1,3%, superior a la de la semana previa. El deterioro fue generalizado a lo largo de toda la curva, con el tramo largo nuevamente más afectado (GD46 -1,9%, GD41 -1,7%, GD35 -1,6%) frente a pérdidas algo más acotadas en el tramo corto
(GD29 -0,4%, GD30 -1,0%). En términos de rendimiento, la ampliación se ubicó entre 25 y 61bps, con el mayor incremento concentrado en GD30, lo que resultó en un nuevo desplazamiento al alza de la curva.
El riesgo país cerró en 535bps (+60,5bps WoW). El movimiento volvió a producirse en un contexto externo relativamente calmo para la deuda emergente, con el EMB retrocediendo apenas 0,3% y el CEMB sin variación, lo que amplió aún más la brecha entre el desempeño de los títulos argentinos y sus comparables de la región.
Los BOPREAL, que habían sostenido un patrón de estabilidad en la semana previa, mostraron esta vez un retroceso promedio de 0,4%, con el tramo largo concentrando las mayores pérdidas (BPOA8 -1,5%, BPOB8 -1,1%), mientras los bonos cortos permanecieron sin variaciones. Los provinciales hard dollar exhibieron un comportamiento heterogéneo, con un promedio también negativo de 0,4%: los títulos de PBA volvieron a liderar las caídas (BB37D -2,6%, BA37D -1,8%, BC37D -1,7%), en contraste con la estabilidad de bonos de menor duration como PMM29, TFU27 o CO24D.
Hacia adelante, el foco continuará puesto en la capacidad de la curva soberana para encontrar un piso tras dos semanas consecutivas de suba del riesgo país, en la evolución de las reservas internacionales y en el resultado de las próximas licitaciones del Tesoro como referencia de la demanda por instrumentos en dólares.
Respecto de los FCI en dólares que administra Provincia Fondos, la cartera defensiva del Raíces Renta en Dólares permitió que el fondo cediera solo 0,10% en la semana, cuando la caída promedio de los bonos Globales fue de 1,3%, llevando el riesgo país a superar los 500 puntos básicos.

Deuda en Pesos
La curva CER mostró un comportamiento dispar entre tramos. Los tramos corto y medio retrocedieron levemente (-0,2% y -0,3% en promedio, respectivamente), mientras que el tramo largo registró una caída más pronunciada, de 2,8%. Ahí se destacaron CUAP (-2,9%), PARP (-3,2%), TX31 (-2,7%) y DICP (-2,6%) entre los papeles más afectados.
Esta dinámica llevó a una suba de rendimientos a lo largo de toda la curva. La tasa del tramo corto avanzó de 4,2% a 4,7%, la del tramo medio se ubicó en 8,2% y la del tramo largo pasó de 9,2% a 10,0%. El movimiento resultó más generalizado que el de la semana anterior, aunque con mayor intensidad en la parte larga de la curva.
LECAPs y BONCAPs mostraron un comportamiento más estable, con una suba promedio de 0,5% en el tramo corto y variaciones más acotadas en los tramos medio y largo, y una TNA promedio de 26,1%, en línea con el nivel de la semana previa. La tasa TAMAR, en cambio, registró un salto significativo, pasando
de 24,19% a 26,5% en la semana, lo que representa una suba de más de 200 puntos básicos y constituye la señal más relevante en materia de costo de fondeo en pesos. Los bonos TAMAR mostraron un comportamiento heterogéneo entre tramos, con los cortos en terreno positivo (TMF27 +0,6%, M31G6 +0,5%) y los de mayor duration retrocediendo (TMF28 -0,7%, TMG27 -0,8%).
Los breakevens de inflación implícitos en la curva de tasa fija continuaron ubicándose por debajo de las proyecciones del REM en los meses más cercanos, con una brecha de 0,2 puntos porcentuales para ago-26 y sep-26 (1,6% de breakeven contra 1,8% de REM), mientras que hacia nov-26 y dic-26 ambas medidas convergieron en niveles más similares (1,7%). La curva de breakevens , que ahora incorpora estimaciones hasta mar-27, sostiene una proyección de 1,7% mensual para el primer trimestre del próximo año, lo que sugiere que el mercado mantiene una lectura de moderación gradual de la inflación pese al salto registrado en jul-26.
El movimiento de la semana estuvo asociado, en gran medida, a la combinación entre el salto de la tasa TAMAR y el reacomodamiento del tramo largo CER, lo que apunta a un endurecimiento de las condiciones de liquidez en pesos. La atención hacia adelante estará puesta en la evolución de la tasa en pesos, en el resultado de las próximas licitaciones del Tesoro y en la trayectoria de la inflación como determinante central de la curva indexada.
En un marco de elevada volatilidad en las tasas, con el consecuente impacto negativo en las distintas curvas soberanas, los FCI en Pesos con perfil más defensivo fueron los que mejor sortearon la ajustada liquidez del sistema. Raíces Ahorro Pesos y Raíces Fideicomisos rindieron +0,40% y +0,45% (WoW) respectivamente, sin registrar variaciones negativas de cuotaparte en ningún día de la semana.

Renta Variable
El Merval retrocedió 2,1% en dólares durante la semana, sosteniendo la tendencia negativa observada en las últimas semanas, aunque con una magnitud sensiblemente menor a la de la semana anterior. El movimiento se dio en un contexto externo mixto, con los índices estadounidenses en baja pero los activos emergentes en general mostrando mayor resiliencia (EEM +0,8%), lo que refuerza la lectura de que el desempeño local continúa respondiendo, al menos en parte, a factores idiosincráticos.
La composición sectorial en dólares mostró una recomposición relevante respecto de semanas previas: energía y consumo cíclico lideraron las subas (+2,3% cada uno), acompañados por real estate (+1,0%) y consumo discrecional (+0,6%), mientras que construcción, que había sido uno de los sectores más castigados en la semana anterior, moderó significativamente su caída (-1,2% contra -8,5% previo). Finanzas volvió a ser el sector más golpeado (-4,9%), seguido por industria (-4,4%) y materiales (-3,6%), consolidando un patrón de underperformance del segmento financiero que se sostiene desde hace varias semanas.
Entre los papeles individuales en pesos, CRES lideró las subas (+6,2%), seguido por YPFD (+3,7%), COME (+2,0%) y PAMP (+1,3%), mientras que el resto del panel exhibió mayoritariamente pérdidas. BBAR volvió a encabezar las caídas (-7,5%), acompañado por TRAN (-4,9%), BMA (-4,8%) y BYMA (-4,1%).
La evolución de los ADRs resultó consistente con el comportamiento local, con CRESY (+5,7%), MELI (+4,2%) e YPF (+2,3%) entre los mejores desempeños, mientras que BBAR (-8,4%), BMA (-6,1%) y GGAL (-4,4%) volvieron a liderar las bajas. Se destacó también la reversión de BIOX, que tras el fuerte avance de la semana previa (+30,4%) cerró esta semana con una caída de 1,8%, en lo que se interpreta como una normalización posterior al rally anterior. Hacia adelante, la evolución del riesgo país, la trayectoria de las tasas en pesos y la sostenibilidad del contexto internacional para emergentes continuarán siendo las referencias centrales para evaluar si el mercado local logra atenuar la brecha de desempeño frente a otras plazas de la región.
